martes, noviembre 22, 2016

Closer to the NFL

Ayer se jugó en México el primer partido de Monday Night Football fuera de Estados Unidos y tuve la fortuna de asistir. Me sentí más cerca de la NFL que nunca, pero luego recordé que en los últimos 2 años realmente no he estado tan lejos.

Desde participar en el NFL Touchdown Tour en 2014 hasta conocer a Ray Lewis en 2015. El año pasado, Ray Lewis vino a México a promocionar la línea oficial del NFL Combine. Pero entre que los precios eran demasiado altos y los colores no me parecían tan atractivos nunca compré nada.

Este "Buen Fin" pude encontrar prendas que de no haber estado en oferta jamás habría pensado en comprar y ahora me siento más cerca de la NFL que nunca.


miércoles, julio 20, 2016

Blade Runner Reality CDMX

Por más que quiera, nunca tendré una experiencia de China Town real en una ciudad donde el Barrio Chino es una humilde cuadra peatonalizada en el Centro, en la cual se concentran cafés de chinos con bufetes de platillos similares y tiendas de baratijas empacadas en celofán y con la leyenda Made in China. Todo es tan pequeño que ni siquiera pudieron instalar el Arco Chino en esta calle (tuvieron que ponerlo en una plaza que está a dos cuadras donde ya no hace sentido) y no tengo problema en recordar los restaurantes a los que mi tío nos llevaba de niños a comer chop suey que ni siquiera es comida china real, sino las sobras que los chinos les vendían a los mineros durante la fiebre del oro en San Francisco.


A photo posted by @leetmaster on

Pero no dejes que esta crítica te engañe, películas como Blade Runner nos enseñaron que el futuro (el presente) es sucio, desordenado, obscuro y que la comunidad de migrantes juega un papel importante en la estética iluminada de luces de neón y nombres chinos. Así, juntando retazos de lugares puedo sumergirme en esta añorada realidad oriental sintética, ignorando las distancias que conectan los puntos pero cumplen el propósito cosmopolita cyberpunk.

El tour empieza en la calle de Dolores para comprar té verde (también americano) de Uncle Lee, de ese que sí tiene cafeína y buen sabor, no como los que venden en el supermercado (aunque aquí también hay). De nada sirven los dos meses de chino que estudie porque nadie habla un carajo de mandarín y afuera de la tienda está un señor con una olla de tamales ofreciendo la última novedad del barrio: el pan al vapor de sabores (¿estamos en la Frikiplaza?).
A como los da? 
A quince, joven. 
!Déme 10!
Así no se puede obtener la certificación de idioma otorgada por el papá de Eric, cuyo requisito principal es acudir a uno de estos restaurantes y ordenar todo en chino. También me ofrecen un te de tapioca (cassava roots) porque ya les llegó la máquina para sellar los vasos, pero no, ya tuvimos bastante con la fiebre de los Globos de Cantolla hace 2 años y quién sabe que traerán después.

Vamos a comer a otro lado, aunque tal vez regrese a probar el bufete de 50 pesos o el que ofrece barra de sushi.

Ojalá pudiéramos trasladarnos al Metro como electricidad o cerrar los ojos para no ver todo lo no chino de los alrededores, solo abriría un ojo para ver el arco y luego nada. A menos que fuera noche de películas porque en ese caso el Palacio Chino es destino obligado. Este cine fue adquirido por Grupo México en los noventas y convertido en Cinemex. Se agradece que conservaran el tema y el nombre agregándole los elementos de modernidad que caracterizaron a la marca en ese momento y se agradecería más que proyectaran Blade Runner uno de estos días.

A tres estaciones de donde celebraron el año del mono con bailes, adornos y galletas de la fortuna, lejos ya del Centro y del Barrio está el café de chinos Loon Chiy que siempre ha estado a la salida del metro Guerrero (ya sea en la linea 3 como antes o en la B como ahora).

Amo este restaurante con su menú de comida china-americana y mexicana, sus porciones abundantes y su precio muy barato. Además de que cierran hasta las 11 de la noche tienen el mejor Lo mein y ponen películas de Sci-Fi Channel, ideales para terminar este día recorriendo el lado oriental de la CDMX.

martes, febrero 09, 2016

The dignity of the commuter

Desde mediados del año pasado, ir a la oficina se había vuelto un verdadero martirio.

Todo empezó con la baja frecuencia del Ecobus que sale de Balderas. No importaba a qué hora saliera de mi casa, ya había demasiada gente esperando el autobus y este tardaba hasta 40 minutos en llegar, obviamente se llenaba de inmediato y tenía que esperar al siguiente. La solución fue buscar una ruta alternativa y cuando digo "alternativa" lo digo en serio.

Esta es el CETRAM Tacubaya (como la visualizó un estudio de arquitectura para la exposición Our Cities Ourselves). La realidad es muy diferente.

La alternativa fue tomar el camión en Tacubaya y fue una buena opción porque hay suficientes camiones, pero con sus desventajas. El costo es más elevado (especialmente si se trata del servicio directo que no hace paradas en el pueblo de Santa Fe) y la ruta es bastante incomoda porque la avenida Vasco de Quiroga tiene solo 4 carriles y está llena de topes.

La semana pasada la Red de Transporte Público de la CDMX le devolvió la dignidad a mi traslado al trabajo.
Mientras esperaba mi camión, vi llegar un Ecobus diferente a los verdes de siempre y como no estaba tan lleno lo abordé. En el camino me di cuenta de que había muchos camiones similares en ruta, finalmente vi en Twitter que habían renovado el parque vehicular con 30 unidades.

Aunque ya no estoy en el edificio que se ve en la foto y tengo que caminar casi 10 minutos para tomar el Ecobus (en lugar de tomarlo bajando la escalera), ahora puedo disfrutar nuevamente mi trayecto al trabajo.

viernes, enero 22, 2016

There's no place like 127.0.0.1


Hoy estoy haciendo mi primer Home Office del año y no pude evitar recordar cúando lo inventé.

En 2007 entré a trabajar en el IPN, ya había escuchado sobre la industria del conocimiento y del trabajo a distancia o no presencial. Estaba asignado a un aula de auto accesso de inglés, pero en realidad era muy parecido a atender un ciber café de 40 computadoras con Windows XP y un servidor Windows 2003 (mis clientes eran adolescentes de 15 a 17 años y los enseñe a usar el navegador Opera).

Era la época en que las TIC eran la novedad y los blogs estaban de moda, lo cual me llevó a investigar configuraciones del servidor y cómo hacerlo interactuar con los clientes a través de una intranet. Finalmente, utilizando IIS, ASP.net y SQL Server, instalé un blog que servía como página inicial y así cargaba las prácticas desde el servidor.

En ocasiones llegaba a faltar al trabajo y la principal queja de la jefa del área era que no había quien atendiera a los alumnos. Solucioné ese problema sacando el blog de la intranet para poder administrarlo de manera remota. Inventé el Home Office el día que desperté tarde y me llamaron para avisar que los alumnos estaban en el laboratorio esperando su práctica, así que me conecté al servidor y la cargué desde mi computadora sin levantarme de la cama.

Al final, los alumnos siguieron las instrucciones en la entrada del blog y capturaron sus respuestas en los comentarios. Para documentar que la práctica se realizó, simplemente imprimí la página y se la entregué a mi coordinadora al día siguiente aunque no fue algo que apreciara mucho.