martes, octubre 02, 2018

Yo Acuso

Acribillados y muertos en un mitin popular.

Tlatelolco, Plaza de las Tres Culturas.

De pie, la muerte impera en el imperio mexicano.

Hay reos de genocidio.

Llevo conmigo la batalla de 629 jóvenes que habían cesado de resucitar.

Mis muñecas se doblan muriéntes en la trinchera de sus gestos.

Llevo conmigo los cuerpos infantiles rotos contra las baldosas y que ha regresado el viento.

La sangre de sus cuerpos rotos contra las baldosas, qué el que sabe del sabor del crimen no ha podido hundir en la porosidad de la sal.

Tlatelolco pisotea la frente y degolla la cabeza que estremece los gritos.

¡Yo acuso!

Yo acuso a las miras exactas, idiotas de nacimiento tratando de tomar el partido de perdonar a la naturaleza vomitando vivamente su profecía de antropofagia.

Yo acuso a los muros que equivocaron el futuro y fueron la agonía, haciendo nupcias entre la luz pétrea del obús y las espaldas rodeadas de carne adolescente.

Yo acuso al cemento donde se cumplieron las puertas de la muerte boca abajo y a las azoteas, panteones de enterrados vivos y a bramidos de ciervos.

Yo acuso a la fosa común y a los incineradores y a la piedad sobre los ojos.

Y acuso al hoyo como un lobo sobre la esperanza y siempre sólo en busca de su imagen completa.

Yo acuso al 2 de octubre que quizo ser 2 de noviembre mexicano.

Yo acuso a las páginas de los diarios, ¡vaya un carcelero para despedir el recuerdo largo, terrible y arreglar la época de nuevo!

Yo acuso a los planos sobre el escritorio y al ruido de la silla ejecutiva, atornillada a la emboscada y a la desesperanza.

Yo acuso al edificio seco de piedra donde se renueva la palabra legal y el último pensamiento y el grito que dijo: "el responsable soy yo" y la garganta y la lengua y la pareja que lo engendra y lo hizo posible.

Yo acuso a la lista de desaparecidos, a los proyectiles, a los vehículos, a los frigoríficos, a los heridos con su carga, al campo que custodia la paz convertido en campo de concentración 68.

Yo acuso a mi país por no lanzar sus cuerpos como cuchillos afilados y acometer como mariposas heridas por las calles.

/*Texto de Leopoldo Ayala*/

viernes, agosto 31, 2018

Un libro de más de 100 años

La historia de Dubliners es muy triste. James Joyce pasó cerca de 6 años tratando de publicar un conjunto de cuentos que decía que si Dublin desapareciera súbitamente de la tierra pudiera ser reconstruida a través de ellos.

domingo, agosto 26, 2018

Mi último Maratón

Por primera vez, seguí un plan de entrenamiento con un coach.
Y es que las carreras de larga distancia han ido educando y formando (en mayor o menor medida, para bien o para mal) a esta persona que soy yo ahora. Así que presumo que, en adelante y mientras me sea posible, tendré que seguir viviendo y sumando años junto a todo lo que tenga que ver con ellas. 
Haruki Murakami

martes, julio 31, 2018

Un libro que escoja por su portada

Toma todos tus miedos patriarcales, multiplícalos por mil y obtendrás la premisa de The Handmaid's Tale. Esta novela fue publicada en 1985 y adaptada para la televisión el año pasado.

jueves, junio 28, 2018

Un libro de un género que nunca he leído

Este año voy a correr mi último Maratón. What I talk about when I talk about running de Haruki Murakami no es una novela, es un testimonio de cómo la corredera ha influido en su vida y en su manera de escribir novelas. Sin pretender dar consejos, habla de su entrenamiento, de sus tenis Mizuno y de que le gusta la cerveza Samuel Adams. También habla de cuando ya no se sentía motivado para correr.

A menos de 60 días de la carrera, necesitaba una lectura así para motivarme y recordar que no está mal divertirse en un Maratón aunque no rompa mi marca y que lo importante es no dejar de correr. Son los pequeños tips como salir a correr llueva o truene y no dejar pasar más de dos días entre entrenamientos los que le dieron valor a esta lectura.